Cómo controlar las preocupaciones
Aspirar a no tener ningún tipo de preocupación en la vida es algo muy utópico ya que preocuparse también es vivir. Es decir, la toma de decisiones es inherente al camino de la vida. Lo que peor suena es la palabra en sí misma por las connotaciones negativas que ella tiene. Puede ser positivo cambiar el concepto preocupación por la idea, oportunidad. Las preocupaciones no son malas en sí mismas, el problemas comienza cuando la persona tiene su mente más puesta en estos posibles focos de preocupación que en el presente inmediato. Cuando una persona queda atrapada en sus propios miedos, entonces, se produce un bucle negativo de ansiedad y estrés. ¿Qué hacer con las preocupaciones?

Compartirlas con otra persona

Hablar con otra persona de tu confianza sobre un asunto que te preocupa puede ser muy liberador ya que el punto de vista externo puede ayudarte a relativizar un malestar emocional. Existen personas que tienden a cargar con sus preocupaciones en silencio porque no quieren preocupar a los demás. Pero la suma de preocupaciones y soledad puede perjudicar el bienestar emocional.

Dejar de preocuparte para pasar a oculparte

Un paso del pensamiento a la acción muy importante es dejar de preocuparte por todo aquello que te preocupa para pasar a ocuparte en la búsqueda de una posible solución y hacer algo al respecto. Por otra parte, intenta dejar de dar vueltas a un asunto cuya solución no depende de tu voluntad. ¿Qué hacer en este tipo de casos? Confiar en la sabiduría del tiempo que en muchas situaciones, pone cada cosa en su contexto.

Cómo controlar las preocupaciones

Escribe aquello que te preocupa

Existe una fórmula sencilla de liberar el peso de una preocupación: escribe aquello que te preocupa. Realiza anotaciones en una libreta. Este sencillo gesto es un antídoto natural para sanar las heridas del alma.

Consejos para potenciar la paz interior
La paz interior muestra la serenidad, la tranquilidad de ánimo y la toma de conciencia que es tan importante en el día a día para vivir en plenitud. Esta paz interior es una semilla emocional que se cultiva a través de hábitos saludables. ¿Cómo reforzar esta serenidad?
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Dónde buscar algo de paz
En medio de los ruidos de la rutina, las prisas y las ocupaciones, el cuerpo, muchas veces, se rebela y pide su momento de paz. Del mismo modo, a nivel anímico, la mente te dice “para”. La paz es un verdadero tesoro que no siempre resulta fácil de encontrar: es imposible buscar fuera aquello que uno no tiene dentro de sí mismo. Por ello, para poder buscar esa tranquilidad tan anhelada también es indispensable estar en paz interior.
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Formas de poner fin al estrés
El estrés es una emoción que puede ser positiva o negativa. Seguramente te resultará curioso pensar que el estrés puede ser positivo. Por ello, te pondré un ejemplo. Cualquier estudiante sentirá cierto grado de nerviosismo en la preparación de un examen. Este grado de intranquilidad aceptable se convierte, precisamente, en un estímulo y en un motor para dar lo mejor de sí mismo delante de los libros y obtener la mejor nota. A veces, el estrés se convierte en un motor que nos ayuda a superarnos a nosotros mismos y que además, también muestra que eres una persona responsable que se implica en aquellos proyectos que le tocan de cerca.

Pues bien, evidentemente, el estrés también puede ser negativo. Cuando se convierte en crónico, es decir, cuando convives gran parte del día con esta emoción hasta el punto de que llegas a somatizarla y puedes padecer dolor de cabeza, problemas de sueño u otro tipo de trastornos que te impiden sentirte en paz contigo mismo.
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