El efecto psicológico del fin de semana
Lo cierto es que una persona no suele tener el mismo estado de ánimo un lunes por la mañana que un viernes por la tarde. Empezar la semana produce cierta pereza, incluso, vértigo a todos aquellos que no disfrutan con el trabajo que hacen. Es decir, aunque alguien que realiza una labor acorde a su vocación también siente los efectos de la llegada del fin de semana en su ánimo, lo cierto es que no se trata de un cambio tan claro. Existen trabajadores que pasan gran parte de su tiempo pensando en las vacaciones y en el tiempo libre. Un error teniendo en cuenta que el trabajo ocupa una dimensíón tan importante de tu rutina diaria.

El efecto psicológico del fin de semana se nota incluso en los niños en el colegio. El viernes están especialmente alegres, con falta de concentración y con muchas ganas de mirar por la ventana en vez de centrarse en los libros. Está claro que el fin de semana es un regalo desde un punto de vista emocional. Se trata de un tiempo en el que puedes hacer lo que quieras, olvidarte del despertador, disfrutar con tus amigos, apostar por la calidad del tiempo de ocio, incluso, relajarte y no hacer absolutamente nada.
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