Cuando ser vulnerable es positivo
A ninguno de nosotros nos gusta ser o sentirnos vulnerables. Para evitarlo, nos protegemos, ocultando nuestros sentimientos, miedos, emociones y pensamientos, y dejando entrever sólo aquellos aspectos de nosotros mismos que nos hacen sentirnos seguros y que sabemos que, si son conocidos por los demás, ello no nos puede causar ningún daño.

Si nuestra autoestima es fuerte, este miedo a la vulnerabilidad será menor. La autoestima supone que confiamos en nosotros mismos y nos queremos, por lo que no tendremos miedo a mostrarnos tal como somos y sentiremos menos miedo a mostrarnos vulnerables.

Pero si no tenemos muy alta nuestra autoestima o si nos han hecho daño en el pasado, la posibilidad de mostrarnos vulnerables y que nos hagan daño de nuevo nos aterra. Por ello nos protegemos, mostrando, como hemos dicho antes, sólo la parte de nosotros mismos que nos hace sentirnos seguros.
Seguir leyendo