¿Te gusta regalar o que te sorprendan?
¿Te gusta regalar o que te sorprendan? Sin duda, el hecho de hacer un regalo tiene un significado emocional que va más allá del gesto material vinculado con el consumo. Regalar es una muestra de afecto y de aprecio hacia una persona en concreto. En esencia, es más bonito regalar ya que en ese momento, te estás implicando en hacer un poco más feliz a otra persona. Es decir, estás intentando sorprender al otro, darle una alegría y pones tus ilusiones y tus expectativas en ello.

Por tanto, no sólo se disfruta mucho el momento en el que se entrega el regalo y el receptor afirma si le ha gustado, sino también, en los preparativos previos en los que intentas pensar en posibles regalos y buscas en las tiendas diferentes productos y comparas precios. Regalar está vinculado con dar. Y es un hecho que el ser humano es más feliz cuando es generoso que cuando piensa en sí mismo.

Existen diferentes formas de hacer un regalo. Y es que, también existen detalles emocionales que se valoran mucho. Por ejemplo, reservarte la tarde libre para hacer planes con una persona y compartir el tiempo con ella. O también, puedes regalar tu tiempo al colaborar como voluntario en una organización.

Por supuesto, recibir una sorpresa agradable también es muy bonito. De hecho, se trata de detalles que también ayudan a fortalecer la autoestima en tanto que, al recibir un regalo te das cuenta de que no eres indiferente. Aquel que se ha tomado la molestia de hacerte una sorpresa, te valora y te aprecia de verdad. Existen momentos puntuales en los que se hace regalos por pura cultura social, por ejemplo, en los cumpleaños. Sin embargo, cualquier momento es bueno para sorprender a otra persona de verdad y hacerle sentir especial. En la vida, dar es más importante que recibir, aunque, por supuesto, hay que encontrar el equilibrio para evitar el desgaste emocional.