No te infravalores en el desamor
El proceso de enamoramiento y desamor muestra una realidad habitual. El enamorado coloca en un pedestal a su objeto de deseo y dicho objeto cae en mil pedazos en algún momento porque nadie logra estar en ese nivel de perfección. Sin embargo, también es posible que una persona que sufre una decepción tan importante, se infravalore a sí misma y sufra más todavía.

No es tu último tren

Aunque creas que estás ante tu último tren piensa que no es así porque nadie sabe qué puede pasar mañana. Pero además, vivir implica sentir en distintas formas y manifestaciones. Por tanto, mientras el corazón palpita con fuerza, está receptivo ante la vida. Si piensas que estás ante tu último tren sufres no tanto por lo que has perdido sino porque te has agarrado a esa persona como si fuese tu única salvación.

La vida continúa

Por mucho que cueste en un momento de debilidad, lo importante es seguir caminando hacia adelante. Aunque sea a un ritmo más lento y con más debilidad pero es fundamental hacer esfuerzos para ser más fuerte que ese dolor que te anima a quedarte durmiendo hasta tarde por la mañana.

Gracias a ese esfuerzo llegará un día en el que dejes de acordarte de quien hoy te parece inolvidable.

No te infravalores en el desamor

Primero, enamórate de ti

Es muy importante que te quieras a ti mismo, que cultives la relación de afecto con tu yo interno, que te mimes y te valores como mereces porque la única relación para toda la vida que sí es segura es que la que tienes con tu propia identidad.

Antes de pensar en enamorarte de otra persona es muy importante que te enamores de ti hoy, que te quieras y te respetes. Para reforzar la confianza en ti puedes participar en un taller de autoestima.