Técnicas para combatir los pensamientos catastrofistas
No es fácil combatir los pensamientos catastrofistas. Una vez que nuestro cerebro empieza parece imposible detener esa búsqueda de todo lo que puede salir mal y de las peores consecuencias que puede tener para nosotros cualquier hecho que nos haya sucedido, por nimio que sea.

Si, por ejemplo, hemos cometido un pequeño error en nuestro trabajo, en nuestra cabeza creamos un escenario en el que al poco tiempo seremos el hazmerreír de los compañeros, nuestros jefes cambiarán la opinión que tienen de nosotros como trabajadores, nos irán quitando responsabilidades debido a nuestra torpeza y, finalmente, nos despedirán, aunque ninguno de esos hechos tenga ninguna base de verdad.

Poco a poco, entramos en un círculo vicioso, ya que estos pensamientos nos generan ansiedad y preocupación, los cuales, a su vez, nos generan más pensamientos catastrofistas, llegando, si nos descuidamos, a sufrir un ataque de pánico. Por ello, conviene tener una serie de estrategias que nos ayuden a detenerlos cuando empiezan, y así no dejarnos llevar por el pánico:

Lo primero que debemos hacer es darnos cuenta de que nos estamos dejando llevar por un pensamiento catastrofista y no culparnos por ello. Llevamos tanto tiempo con ese modelo de pensamiento que apenas somos conscientes de él.

El siguiente paso es analizar nuestro discurso catastrofista, y verificar qué hechos objetivos apoyan la cadena de desgracias e infortunios que hemos creado en nuestra cabeza. Al principio esto no resulta fácil, por lo que es aconsejable que pidamos consejo a una persona en la que confiemos y a la que demos credibilidad, de forma que nos muestre la realidad en contraposición a nuestra fantasía.

Respira hondo y lentamente y relájate. Si la angustia continúa, imagina que aquello que más temes se hace realidad. Al experimentarlo en el cerebro, liberarás gran parte del estrés y poco a poco irás controlando tus pensamientos.