Ten la capacidad de compartir un secreto
Un secreto es algo bonito desde un punto de vista emocional puesto que compartir un secreto implica confianza y fe en el otro. Saber que te encuentras ante una persona que te valora y que no contará nada de aquello que le digas a terceros. La fe ciega en los demás puede causarte graves problemas, sin embargo, a veces, no necesitas conocer a una persona desde hace años para tener la intuición firme de que estás ante alguien que es capaz de conservar un secreto.

Un secreto no es algo prohibido, feo ni que debe ocultarse por ser oscuro. Simplemente, es una realidad íntima de una persona y como tal, esa persona decide compartir su intimidad con quien elige, y por los motivos que considere oportunos. Lo que menos debes hacer es contar en un acto de desesperación algo que es importante para ti a cualquier persona. Es decir, piensa siempre antes de hablar.

Lo cierto es que demostrarás que eres una persona con una madurez increíble si eres capaz de seguir guardando en la intimidad los secretos de aquellas personas con las que ya no tienes ningún tipo de vínculo ni de relación. En ese caso, mostrarás lealtad al tiempo que has compartido con esa persona y respeto por el pasado más allá de cuáles hayan sido los motivos de la ruptura. En la vida no sólo te enfrentarás a rupturas sentimentales sino también, a rupturas amistosas.

Hay amistades que mueren al igual que el amor más auténtico. Y en muchas ocasiones, por los mismos motivos: por problemas de comunicación, por vanidad o, sencillamente, porque hay un punto en el que ya no tienes nada que compartir con el otro. Los niños también deben aprender a guardar secretos a partir de cierta edad ya que eso implica diferenciar aquello que es público de aquello que es privado.