Tener manía a alguien
En el plano de las relaciones sociales no todo es ideal, es decir, no sólo tienes que convivir con personas que te resultan simpáticas, te ayudan y te alegran la vida. También puede haber momentos, en los que te encuentres con alguien, a quien no soportas, aunque ni siquiera te haya dado motivos para sentir esa antipatía. En ese caso, está claro que sientes manía hacia alguien. Se trata de un rechazo muy primitivo e inconsciente. Es decir, debes evitar sentirte culpable por aquello que sientes, y es mejor verlo de una forma natural.

Es decir, en la vida es imposible caerle bien a todo el mundo. Algo que pretenden aquellos que siempre quieren agradar a los demás. Sin embargo, tampoco lo consiguen. ¿Qué hacer en una situación así? En primer lugar, evitar caer en el límite de la obsesión. Es decir, no des espacio en tu mente a alguien que no te cae bien, evita criticarle ante terceros…

Especialmente, evita la asociación de ideas de creer que al ser alguien que no te cae bien a ti, es una persona poco ética. La realidad es que puede ser una persona estupenda. Pero también es bueno que evites el juicio para dar una segunda oportunidad. Seguro que alguna vez te ha pasado que después de haberte llevado una mala impresión inicial de alguien, luego has tenido una relación excelente con esa persona. Sin duda, este tipo de sorpresas resultan muy gratificantes y pueden producirse en el plano personal y también, en el entorno laboral.

Tener manía a alguien es algo posible y natural, sin embargo, a partir de allí, la ética de cada uno es la que determina el modo de obrar. Es decir, lo correcto es no desear nada malo a nadie, ni hacerle la vida más difícil. Simplemente, si alguien te cae mal, deja que siga su camino.