Tener miedo de las cosas buenas
El miedo en esencia, se siente ante todo aquello que se vive como una amenaza o como un peligro. Desde esta perspectiva, Tomás de Aquino afirma que el ser humano huye de todo aquello que le causa algún tipo de dolor o amenaza, y persigue de una forma natural todo aquello que le causa placer. Sin embargo, la mente humana es mucho más compleja, y también existe la posibilidad de que una persona tenga miedo de las cosas buenas, sencillamente, porque la perspectiva desde la que se enfrenta a esa situación, es de desconfianza y recelo.

Miedo al amor

Existen personas que tienen miedo de algo tan bueno como el amor. Temen dejarse querer y también, darlo todo por alguien que tarde o temprano, saldrá huyendo. Las personas que tienen miedo al amor, en general, han interiorizado mensajes negativos a partir de experiencias que pudieron llegar a ser traumáticas.

Lo importante, es ser consciente de este miedo al amor, y actuar a pesar de él, es decir, no dejar pasar una oportunidad importante solo por ese temor interno que puede llegar a paralizar.

Tener miedo de las cosas buenas

Miedo a la felicidad

Aristóteles afirma con gran acierto que el ser humano está llamado a la felicidad porque dicha felicidad es una vocación interna, un deseo que existe en el corazón de todo hombre. Sin embargo, existen personas que como consecuencia de una baja autoestima, una vida muy difícil u otro tipo de conflictos internos, no se consideran merecedoras de la felicidad. Se encuentran en esta situación, también, quienes se sienten culpables por algo y esa culpabilidad les impide disfrutar de la vida.

El miedo de las cosas buenas está ahí, es una realidad, de hecho, en una buena racha, también es posible sentir ese miedo interior de que esa temporada termine de golpe. ¿Por qué se produce el miedo a las cosas buenas? Porque detrás de todo deseo, existe el miedo a la pérdida.