Tener recaídas de ansiedad
Uno de los retos para los que debe estar preparada mentalmente una persona que sufre ansiedad de un modo habitual es tener posibles recaídas en su proceso de recuperación cuando inicia una terapia psicológica o recibe un tratamiento específico para tratar este trastorno. El paciente tiene mejorías pero también tiene retrocesos dependiendo del momento en el que se encuentra, de las circunstancias del entorno que influyen de forma directa en el ánimo e incluso, del inventario de recursos internos y externos que tiene la persona para gestionar su mundo emocional.

Las recaídas en la ansiedad suelen desanimar mucho a quien las sufre porque se tiende a vincular este hecho con pensamientos del tipo: “Nunca me voy a curar” o “no puedo superar esto”.

Tener recaídas de ansiedad

Una recaída no es un retroceso

Conviene romper la asociación de ideas a modo de causa y efecto de que una recaída en la ansiedad es sinónimo de haber retrocedido. Al contrario, conviene observar una situación de este tipo como una oportunidad para poner en práctica los aprendizajes adquiridos, además de un reto para ganar mayor fortaleza emocional ante los obstáculos.

También conviene valorar más la mejoría que los instantes de crisis, por ejemplo, es positivo aumentar la motivación intrínseca al valorar el incremento de los momentos de serenidad, más allá de esos instantes puntuales que pueden ser causa de ansiedad.

Reflexionar sobre cuál es la causa

Al sufrir una recaída de ansiedad conviene reflexionar sobre cuál puedo ser la causa de malestar. No se trata de identificar el motivo en el mismo instante en el que se ha producido el malestar sino con posterioridad. Una vez recuperada la calma y la tranquilidad.

Más que observar las recaídas en la ansiedad como un retroceso, conviene comprender que en la mayoría de los casos, estas recaídas forman parte del proceso de recuperación.