Tener una corazonada
El ser humano es muy complejo en el plano de la acción porque puede actuar en base a un criterio racional, analizando todas las ventajas y los inconvenientes de haber dado un paso. Y también, en base a un criterio emocional o sentimental. A nivel popular, las corazonadas están vinculadas con la fuerza que produce una intuición interior. Tiene tal luz y firmeza que prácticamente, te resulta imposible no seguirla. Escuchar esas corazonadas puede ser muy importante, pero en cambio, no es bueno vivir la vida siempre al compás de los impulsos. De hecho, también existen corazonadas que no llevan a ninguna parte, es decir, la ilusión y el deseo previo no son acordes a la realidad.

Sentir una corazonada es bonito porque te hace soñar, te permite ir más allá de los límites de la realidad y también, de la lógica. Incluso, puede que te sientas más joven al compás de un deseo que te renueva por dentro. Y por supuesto, este deseo te conecta de una forma clara con tu felicidad y con aquello que de verdad te importa. Seguir una corazonada muestra valentía y fuerza.

Una corazonada te ofrece una información diferente a la puramente racional, pero está claro que la vida y la existencia en general, no pueden reducirse únicamente a los márgenes de lo racional. Existen intuiciones que se hacen realidad, corazonadas que se cumplen y mensajes internos que a pesar de no tener un soporte científico te ofrecen una gran credibilidad. Es posible tener una corazonada en todos los ámbitos de la vida. No sólo en el amor y en el terreno sentimental, sino también, en el plano del trabajo.

La sabiduría que se esconde detrás de una corazonada puede ser muy grande por ello, también hay que tener la valentía de escucharla.