Tener una mente abierta es saludable para vivir mejor
Nuestro modo de ser y de ver las cosas nos influye más de lo que pensamos en el día a día. Las personas que han viajado mucho y se han acostumbrado a salir de su área de confort para comprobar que existen muchas culturas distintas, tienen una adaptación al cambio y una apertura de mente que es muy positiva para poder aprender a nivel interno. Por el contrario, las personas que viven más encerradas en su forma de pensar sufren más en cuanto hay algo que es contrario a sus ideas.

El cerebro necesita estímulos

El cerebro necesita estímulos para romper la rutina y las costumbres, es indispensable alimentar la mente de novedades para que no se estanque y se acomode. Conviene romper la rutina en los detalles más sencillos. Cuando acudas a la cafetería para merendar, varía en la petición de tu pedido, no siempre pidas el mismo menú. Recorre calles diferentes de tu ciudad y pon más atención en el entorno que vas recorriendo.

Inicia nuevas actividades culturales y formativas para poder seguir aprendiendo siempre. La diferencia entre el aprendizaje en la etapa adulta y en la adolescencia es que cuando alguien aprende por elección, disfruta mucho más que cuando lo hace por obligación.

Tener una mente abierta es saludable para vivir mejor

Tener amigos diferentes

Es verdad que todos nos sentimos más cercanos a aquellas personas que comparten alguna inquietud en común con nosotros. Sin embargo, te limitas mucho si solo te cierras a la idea de tener amigos muy similares a ti. Valora a las personas más allá de por las diferencias, por aquello que aportan a tu vida. Y concédete el gran placer de aprender de ellas.

En los diálogos interpersonales, intenta vaciar tu mente para no hacer juicios de valor y escuchar con la mente abierta al otro.