Tener una vida activa
En la medida en que una persona tiene una vida activa asume ciertos compromisos, por ejemplo, a la hora de tener una agenda organizada con actividades a lo largo de la semana. Por otra parte, también se renuncia a ciertos placeres en apariencia, como por ejemplo, a la tentación de la pereza. Sin embargo, a nivel emocional, siempre compensa mucho más tener una vida social antes que estar en casa toda la tarde viendo la televisión. De hecho, es posible tener una agenda activa a cualquier edad.

Por ello, las personas mayores tampoco deben desistir en la ilusión de poder tener un buen nivel de bienestar. Por ejemplo, existen centros para jubilados que organizan viajes muy interesantes para personas de la tercera edad y también, centros de estudio donde muchos mayores retoman su ilusión por el saber, están en contacto con gente joven, cultivan su intelecto y tienen una motivación. Tener una vida activa es muy gratificante, pero solo pueden valorar este privilegio aquellas personas que, por circunstancias, han vivido un momento de debilidad en donde tuvieron que cuidarse mucho más y descansar. O también, aquellos que como consecuencia del desempleo prolongado, pasaron más tiempo en casa del que hubiesen querido.

En la vida, la felicidad no surge del dinero, sino mucho más, de la actividad, tal vez, porque como consideran algunos filósofos, entre ellos, Aristóteles, el hombre es un ser marcado por la acción que crece al compás de la praxis. Con la llegada del mes de septiembre, es el momento ideal para renovar la agenda con nuevos proyectos y más ilusiones que te harán sentir vivo y vital por dentro.

Anímate a vivir y a ser feliz porque la vida es una aventura gratificante en donde cada día debe estar marcado por una acción estimulante. ¿Te gusta tener una vida activa?