Terapia cognitivo conductual contra el insomnio
Pocas cosas hay tan desesperantes como el hecho de pasarse la noche dando vueltas en la cama, intentando conciliar el sueño y sin conseguirlo. Si esto sucede durante una noche, nos sentiremos cansados e irritados, pero no tendrá mayor importancia.

El problema surge cuando este insomnio se repite noche tras noche, lo que lleva a quien lo sufre a tomar medicamentos para conciliar el sueño, medicamentos que suelen tener efectos secundarios y que incluso pueden provocar adicción. Para no tener que llegar a esta solución, una de las formas en las que podemos recuperar nuestro descanso es mediante la terapia cognitivo conductual.

Lo que hace que la terapia cognitivo conductual sea altamente efectiva en el tratamiento del insomnio es que trata la causa del mismo, y no sólo intenta eliminar los síntomas, que es lo que ocurre cuando tomamos medicación para dormir. Sin embargo, ambos ámbitos no se excluyen mutuamente, ya que en pacientes con insomnio crónico se puede combinar la terapia cognitivo con el uso de medicación contra el insomnio para de ese modo terminar más rápidamente con un problema que el paciente lleva sufriendo durante mucho tiempo.

Una de las causas más comunes del insomnio es que nuestro cerebro se “despierta” cuando nos acostamos. Nos ponemos a darle vueltas a lo sucedido durante el día, a todo lo que tenemos que hacer, a aquello que nos preocupa y es imposible dormirse. Por ello, la terapia cognitiva se dirige principalmente a combatir esto, reduciendo la preocupación, la ansiedad o incluso el miedo que hacen que un paciente encuentre casi imposible dormir con normalidad.

Mediante la terapia el paciente aprende a reemplazar los pensamientos negativos que aparecen cuando intenta dormir y reemplazarlos por otros positivos, de forma que el nivel de estrés se reduce y es más fácil para el sujeto conciliar el sueño.