Terapia de exposición para curar las fobias
Todos tenemos alguna fobia, y la mayoría de nosotros podemos convivir con ellas sin que ello afecte demasiado a nuestra vida cotidiana ni necesitemos de un trastorno para superarlo, como ocurre en el caso de la fobia a las arañas, a las serpientes, etc.

Sin embargo, existen fobias que nos impiden llevar una vida normal y que nos limitan mucho nuestra vida diaria, llegando incluso a restarnos calidad de vida o a impedirnos que nos desarrollemos plenamente como personas, como ocurre en el caso de la agorafobia (fobia a los espacios abiertos) o fobia social, entre otras. En estos sí será necesario que nos sometamos a un tratamiento para liberarnos de la fobia o, aunque no lo logremos totalmente, para poder convivir con ella.

Existen muchos tratamientos para las fobias, todos igual de efectivos, pero sin duda uno de los que más se utiliza para ello es el denominado tratamiento o terapia de exposición. En esta terapia, el terapeuta enfrenta al enfermo poco a poco con el objeto o la situación que el paciente teme. Esto se hace siempre de forma gradual y la graduación de la exposición depende del grado de fobia del paciente.

Si, por ejemplo, un paciente está haciendo terapia para tratar su fobia a las avispas y esta es muy alta, la exposición comenzará con muñecos o peluches en forma de ese insecto, a los que el paciente se irá acostumbrando poco a poco. Después aparecerán fotografías, insectos disecados, etc. El objetivo es lograr que el paciente vaya disminuyendo de forma gradual la ansiedad que siente ante el objeto o situación que provoca su fobia, y una vez que, por ejemplo, pueda contemplar un dibujo sin angustia, ya puede pasar a ver el insecto disecado hasta que finalmente sea capaz de enfrentarse a una situación con el animal vivo.