Terapia regresiva: volviendo al principio
Dentro de las terapias que podemos utilizar para solucionar nuestros problemas, una de las más controvertidas es, sin duda, la terapia regresiva. En ella se accede al subconsciente para que encuentre los recuerdos y emociones infantiles que le bloquean en la edad adulta y le impiden desarrollar todo su potencial y desbloquear aquellas emociones que aun perviven en la edad adulta.

Durante una sesión de terapia regresiva, el paciente llega a un estado alterado de conciencia que le permite ser consciente de todo lo que ocurre pero al mismo tiempo impide al paciente realizar cualquier acción. Contrariamente a lo que se cree no se suele utilizar la hipnosis para lograr ese estado de conciencia, sino que se lleva al paciente a una relajación profunda que le va a permitir conocer su “vida pasada”, de cuando era un niño.

Esta terapia se utilizar para tratar traumas, fobias, etc., que se suelen resolver con bastante rapidez siempre que estén relacionados con un hechos sufrido por el paciente, que desconoce y que le impide seguir adelante.

Debemos tener en cuenta que esta terapia no tiene nada que ver con las demostraciones que realizan algunas personas del mundo del espectáculo ni el paciente va a acceder a vidas pasadas, como se crea algunas veces. Simplemente va a llegar al recuerdo, de forma guiada, del suceso que ha dado lugar al trauma, integrándolo en la parte consciente de su cerebro para así trabajarlo y lograr que desaparezca.

Si decidimos someternos a esta terapia, debemos estar seguros de que trabajamos con un especialista en la materia o que tenga amplia experiencia. Esto se debe que durante la sesión la persona sufre emociones muy fuertes, por lo que necesita a alguien que sepa cómo reaccionar si la emoción se dispara.