Tocar fondo
Existen situaciones en nuestra vida en las que nos parece que todo se derrumba a nuestro alrededor y que nos encontramos en un callejón sin salida del que nunca podremos salir o en las que vemos cómo nuestra vida se dirige rauda hacia el desastre y no podemos hacer nada por evitarlo. Cuando llegamos a ese punto, hemos tocado fondo. Y cuando tocamos fondo normalmente hemos perdido muchas cosas por el camino: pareja, trabajo, hijos, amigos, etc.

Aunque parece una situación atroz, sin embargo no siempre lo es. Cuando tocamos fondo normalmente se debe a que nosotros, sin darnos cuenta de ello, hemos ido cavando el agujero que nos ha llevado a donde estamos. No es una situación fácil, pero a veces la única forma que tenemos de solucionar una situación realmente problemática en nuestra vida es tocando fondo.

Y esto se debe a que, cuando llegamos a este punto, ya no podemos seguir engañándonos. No es posible continuar ignorando las cartas del banco que nos reclaman una deuda que cada vez es más grande, ni a nuestros amigos que nos aconsejan ir al especialista para solucionar nuestro problema con la bebida, el juego, etc. Cuando tocamos fondo sólo nos queda analizar cómo hemos llegado hasta allí, qué hemos hecho o dejado de hacer para encontrarnos en esa situación, y, sobre todo, cómo podemos salir de ella.

Será en ese momento cuando pongamos en marcha una serie de estrategias que nos permitan reconducir nuestra vida, empezando, en la mayoría de los casos, por reconocer que necesitamos ayuda y que no podemos hacerlo solos, como siempre hemos creído. Un amigo, un terapeuta o un familiar puede ser quien nos ayude en esos primeros momentos y sabiendo qué conductas debemos corregir, reconducir el ritmo de nuestra vida será más sencillo.