Todo cambia en un instante
La vida es una sucesión ilimitada de instantes. Pero en medio de la rutina y de la monotonía, a veces, parece que todo tiene el mismo color. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, lo cierto es que todo puede cambiar en un instante y además, de forma radical y drástica. A veces, para bien y en otras ocasiones, para mal.

Pensando en positivo, puede que en algún momento de toque la lotería, tal vez cambies de vida radicalmente, al enamorarte de una persona de otro país, sin duda, cambian de vida aquellos que han superado con éxito una enfermedad grave, quienes más allá de llevar mucho tiempo en desempleo encuentran por fin un trabajo… Esos instantes representan la esperanza que a veces falta.

Sin embargo, a través de estos ejemplos es posible observar que en la vida, no hay absolutamente nada que sea eterno. Sencillamente, porque ni siquiera el ser humano lo es. Por tanto, aprende a disfrutar de cada minuto, de cada segundo y de cada instante que hace que te sientas un poco vivo o también, un poco muerto. Lo importante es que incluso de las circunstancias más dramáticas se puede extraer un aprendizaje positivo en tanto que la sabiduría es práctica, es decir, como decía Aristóteles procede de la experiencia.

Todo cambia en un instante, sin embargo, a veces, es uno mismo el que se niega al cambio. Así sucede cuando alguien no abandona a su pareja por miedo a la soledad a pesar de no tener una relación gratificante. La fuente del bienestar está en ti, en tu mente y en tu corazón. La vida merece la pena de verdad. Y la esperanza es lo último que se pierde, sencillamente, porque un instante puede cambiar tu destino de la noche a la mañana.