Todo lo que puedes aprender en un mal día
Podemos tener un mal día sin que suceda algo trascendental en nuestra vida. La experiencia de tener una jornada con varios imprevistos desagradables hace que muchas personas experimenten esta sensación de día molesto. Estas jornadas nos enseñan muchas cosas. ¿Cuáles son las lecciones más importantes?

Relativizar lo ocurrido

Tanto en el día más feliz de tu vida como en una jornada difícil, el tiempo avanza inevitablemente, el reloj no se detiene nunca. El paso del tiempo nos debe ayudar a relativizar las tristezas sabiendo que aquello que hoy parece un mundo, mañana tendrá menos peso en nuestra mochila emocional.

Disfrutar más de los días felices

Después de tener un mal día, el siguiente suele ser mejor. Este contraste de experiencias y vivencias nos ayuda a saborear mucho más los momentos alegres porque también hemos conocido el sabor amargo de las decepciones. Las alegrías no serían tan valoradas si las veinticuatro horas del día, nos sintiésemos de este modo.

Todo lo que puedes aprender en un mal día

Eres capaz de afrontarlo

Uno de los aprendizajes de autoestima más importantes en un mal día es que eres capaz de afrontar esa jornada con tus recursos personales. Además, también puedes buscar apoyos: llamar a un amigo para desahogarte, descansar más, premiarte con algún plan especial para compensar la balanza emocional, dar un paseo para relajarte. E incluso, buscar ayuda profesional si sientes que los días malos se han convertido en una norma habitual sin un motivo lógico.

Desde este punto de vista, otro aprendizaje de autoestima es que un mal día también nos enseña a cuidar más de nosotros mismos para recuperar el bienestar.

Reírte de ti mismo

Uno de los aprendizaje más esenciales y que puede ser el que más cuesta es potenciar el sentido del humor a partir de uno mismo. Reírte con naturalidad buscando el lado cómico de la realidad. En la mayoría de las ocasiones, si buscas este lado cómico, lo encontrarás.