Tolerar la frustración, síntoma de una buena autoestima
La frustración es una emoción que produce dolor y enfado. Pero especialmente, esta emoción crece en el caso de aquellas personas que tienen dificultades para aceptar las cosas como son. La aceptación de la realidad es clave a la hora de tener una vida plena y feliz. La realidad es que la mente puede generar un gran sufrimiento cuando el ser humano se empeña en ir en contra de las cosas, pretende cambiarlas y no se conforma con lo que tiene. Por ello, siempre quiere más.

Tolerar la frustración es señal de tener una buena autoestima, es decir, un perfecto amor hacia uno mismo. En ese caso, el sujeto no pone su valor en un factor externo, sino en sí mismo. Por otra parte, en vez de darse por vencido ante el primer obstáculo tiene la capacidad de luchar y perseverar gracias a una voluntad firme y fuerte. En otros momentos, la voluntad puede comportarse como una entidad caprichosa y débil, así sucede en el caso de no tolerar la frustración de un rechazo o de la carencia.

¿Cómo puedes aprender a resistir la frustración? En primer lugar, alimentando la paciencia en la rutina diaria, dando tiempo al tiempo a las cosas y también, a las personas. Todo tiene su ritmo. El pensamiento positivo que emana de ser más paciente también te ayuda vivir mejor conectado con el presente, pero a la vez, planificando el futuro con ilusión.

Tener una buena autoestima es la clave del éxito laboral. Y a la vez, soportar la frustración que surge de no encontrar trabajo de una forma rápida, no lograr ese ascenso tan deseado o un aumento de sueldo también te permite crecer en medio de la dificultad. En vez de darte por vencido antes de tiempo. Como conclusión: a mayor capacidad de tolerar la frustración, mayor es también el amor hacia uno mismo.