Trastorno de evitación
Todos, siempre que podemos, tratamos de evitar situaciones que nos resultan difíciles o desagradables. Si finalmente tenemos que hacer frente a este hecho, lo hacemos, ya que sabemos que es necesario para nuestro crecimiento emocional y personal. Sin embargo, existen personas que nos son capaces de hacer frente a ninguna situación de este tipo, y las rehúyen sistemáticamente. Son aquellas que sufren un trastorno de evitación.

Estas personas se inhiben socialmente y no sienten que pertenezcan a ningún lugar ni grupo social. Todo esto les lleva a aislarse socialmente, porque piensan que los demás están juzgándolos constantemente, por su imagen, lo que dicen, lo que hace… todo ello les lleva a evitar cualquier situación en la que puedan sentirse criticados, lo que suele derivar en comportamientos como:

– No realizar trabajos o actividades que impliquen contacto con otras personas debido al miedo a las críticas.

– No participar en actividades de grupo a menos de que esté seguro de que va a agradar.

– Se siente inferior en aquellas situaciones en las que debe conocer personas o compañeros nuevos.

– Se percibe a sí mismo como una persona poco interesante y se siente inferior a los demás. Por ello, aunque le gustaría poder relacionarse socialmente, su complejo de inferioridad se lo impide.

Todos estos sentimientos llevan a estas personas a verificar constantemente todos los gestos y los movimientos de los demás, especialmente los de las personas que acaban de conocer, para así verificar la opinión que tienen de él mismo. Sin embargo su interpretación de estos gestos suele ser siempre negativa, lo que confirma la imagen que tienen de sí mismos, por lo que entran en un círculo vicioso del cual les resulta muy difícil salir.

La terapia cognitivo conductual, acompañada de fármacos para reducir la ansiedad y técnicas de relajación suelen ser eficaces a la hora de tratar este trastorno, emparentado con la fobia social.