Trastorno desintegrativo infantil
El trastorno desintegrativo infantil, conocido también como síndrome de Heller es un trastorno raro, que afecta a uno de cada 50.000 niños. A diferencia de lo que ocurre en el autismo, los niños que padecen este trastorno presentan un desarrollo normal hasta los 3 ó 4 años, momento en el que comienzan a sufrir una regresión en sus funciones intelectuales, lingüísticas, sus actividades lúdicas, su capacidad adaptativa y en sus habilidades sociales, hasta asumir un comportamiento típico del niño autista.

Frecuentemente, antes de comenzar dicha regresión, el niño pasa por un periodo en el que se muestra irritado, inquieto e hiperactivo, y después del mismo comienza a perder las facultades que hemos mencionado más arriba. En otras ocasiones, este deterioro puede aparecer de forma súbita.

No se conoce con exactitud la causa de este síndrome, aunque se asocia con un tipo de demencia en la infancia, trastornos convulsivos e incluso se ha considerado una forma tardía de autismo.

Para diagnosticar este trastorno, es necesario que los niños que lo sufren presenten regresiones en al menos dos de las áreas siguientes:

– Lenguaje expresivo o receptivo.

– Habilidades sociales o comportamiento adaptativo.

– Control de esfínteres.

– Actividades de juego.

– Habilidades motoras.

También debe presentar pérdidas en, al menos, dos de las siguientes áreas:

– En la interacción social con incapacidad de relacionarse y ausencia de reciprocidad social o emocional, etc.

– Retraso o ausencia de lenguaje hablado, uso del un lengua estereotipado y repetitivo, etc. En cuanto a su comportamiento, suelen realizar actividades restrictivas y repetitivas y sus intereses también están muy limitados y se repiten.

Con el tratamiento adecuado, aproximadamente un 20% de los niños afectos pueden recuperar su habilidad para hablar, aunque no recuperará las habilidades de comunicación que ha perdido.