Trastorno disocial en niños y adolescentes
Dentro de los distintos tipos de trastorno disocial que existen podemos encontrar uno que se inicia en la infancia, antes de los diez años de edad, habitualmente a los cinco o seis años y que hace que el niño que lo sufre tenga relaciones problemáticas con sus compañeros y utilice la violencia física con quienes les rodean violando sus derechos básicos. Se puede dar tanto en niños como adolescentes.

Es habitual que estos niños, ya que el trastorno es más frecuente en ellos que en las niñas, presenten comportamientos como peleas, intimidaciones, crueldad hacia los animales, destrucción de propiedad ajena, robo, faltas a la escuela, etc. Además de estos comportamientos, estos niños suelen presentar una autoestima muy baja, poca tolerancia a frustración, irritabilidad e imprudencia.

Si no son correctamente tratados, los niños desarrollarán en su edad adulta el trastorno antisocial de la personalidad. Este es un trastorno que, según han constatado los especialistas, está aumentando en las últimas décadas. Muchas veces, los niños que lo sufren también son diagnosticados del Trastorno Negativista Desafiante y de Déficit de Atención con Hiperactividad. La principal diferencia que existe entre estos trastornos y el Trastorno antisocial es que en los dos primeros no se dan las vulneraciones básicas de los derechos de los demás.

En el tratamiento de estos trastornos los padres juegan un papel muy importante. Por ello, es habitual que el terapeuta que trata al niño les ayude y les indique cómo se deben comportar con el niño, ya que serán ellos los que actúen como terapeutas fuera de las sesiones.

Durante el tratamiento, se enseña a los niños otras vías de solución de conflictos, adaptarse a las normas y controlar los impulsos, así como a solucionar sus problemas interpersonales sin violencia.