Trastornos ficticios: cuando la ficción supera a la realidad
Existen una serie de trastornos psicológicos, denominados trastornos ficticios que llevan a quien los padece a simular síntomas físicos o psicológicos para hacer creer a quienes les rodean que padecen una enfermedad. Esto lo realizan de forma intencionada y compulsiva en muchos casos, y buscan el internamiento en un hospital o un centro de salud donde ser tratados de su supuesta dolencia.

Los síntomas de los que se queja el paciente pueden ser totalmente inventados, creados por él mismo o ser una exageración de alguna enfermedad que la persona padece. Para que se pueda calificar realmente como trastorno ficticio, es necesario que el paciente asuma totalmente su papel de enfermo y no existan causas externas que le lleven a fingirlo, como, por ejemplo, una ganancia económica o la evitación de una condena o una responsabilidad legal.

Este trastorno suele darse en personas que tienen problemas de adaptación, baja o nula tolerancia a la frustración y que son excesivamente dependientes d ellos demás. El 62% de ellas sufrieron enfermedades en la infancia o presenciaron enfermedades de personas muy cercanas.

Quienes sufren este trastorno suelen explicar su historia con gran dramatismo, mintiendo de forma patológica y muestran tener un gran conocimiento de la terminología médica y las rutinas de los hospitales. Si una exploración resulta negativa, se quejan de otros síntomas, y hasta se someten a intervenciones quirúrgicas para ser tratados de sus enfermedades ficticias.

Existen dos tipos de trastornos ficticios, con somatización y por delegación. El primero se conoce también como el síndrome de Münchausen y quien lo padece tiene auténtica adicción por los hospitales, por lo que finge síntomas hasta lograr ser internado.

En el trastorno por delegación, quien lo sufre produce síntomas en las personas que está cuidando, conocido también como síndrome de Münchausen por poderes.