Tratamiento del trastorno bipolar
El trastorno bipolar se caracteriza porque combina episodios de manía y depresión, que deben ser controlados para que el enfermo lleve una vida lo más normal posible, logrando la estabilización de ambos estados de ánimo. Para el tratamiento de esta enfermedad es necesario combinar el tratamiento con medicamentos con terapia psicosocial, ambos de larga duración que se pueden combinar, si es necesario, con tratamientos puntuales para el episodio depresivo o maníaco en el que se encuentra el enfermo.

En cuanto a los medicamentos, el tratamiento que más se utiliza para esta dolencia es sin duda el litio, ya que sirve para controlar la manía y para evitar que se produzca la alternancia entre episodios maniacos y depresivos.

De este modo, se estabiliza el ánimo del paciente, impidiendo también que el episodio depresivo sea mayor, logrando lo que se conoce como eutimia, es decir, el estado estable en el que se encuentra el enfermo cuando no está en fase maniaca ni depresiva. Al ser un fármaco que sirve para estabilizar, a veces al inicio del tratamiento es necesario combinarlo con otros tipos como antipsicóticos, benzodiacepinas o anticonvulsivos.

La terapia psicosocial, que va a ayudar al enfermo a manejarse mejor con su enfermedad también es conveniente que, al menos al principio, sea seguida también por sus familiares. De este modo aprenden a reconocer los síntomas de entrada en una fase, a tratarle en cada una de ellas y a eliminar los sentimientos de culpa o rabia que aparecen cuando la enfermedad es diagnosticada, haciendo que sea más fácil de sobrellevar para todos los miembros de la familia, eliminando o mitigando el estrés que conlleva dicha enfermedad.

También se utiliza la terapia cognitivo-conductual, enseñando a los pacientes a modificar los patrones de pensamiento o los comportamientos negativos o inapropiados, ayudándolos así a manejar mejor los síntomas de la enfermedad.