Tratamiento farmacológico de la depresión
El tratamiento de la depresión se realiza en dos frentes, uno de ellos mediante psicoterapia, dirigido sobre todo a modificar los pensamientos y las conductas de la persona deprimida y otro farmacológico, para mejorar el estado de ánimo del paciente y así posibilitar una mejor recuperación.

En cuanto al tratamiento farmacológico, se lleva a cabo mediante distintos tipos de medicamentos que, en su mayoría funcionan aumentando los niveles de diferentes neurotransmisores cerebrales involucrados en el estado de ánimo, como son la serotonina, la dopamina y la norepinefrina.

Los fármacos antidepresivos se pueden dividir en cuatro grandes grupos: los tricíclicos (ATC), los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO), los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) y los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN).

Los antidepresivos tricíclicos (ATC) actúan sobre la serotonina, la dopamina y la norepinefrina. Son fármacos muy eficaces, aunque tienen más efectos secundarios que otros grupos, por lo que no se suelen recetar en primer lugar, sino cuando otros tratamientos no han surtido efecto en el paciente.

Los Inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) son medicamentos muy potentes, utilizados en el tratamiento de otras enfermedades mentales y que son muy eficaces cuando los pacientes no han respondido al tratamiento con otros tipos de antidepresivos. Cuando el paciente toma estos medicamentos debe seguir unas normas dietéticas estrictas, ya que hay alimentos que pueden interferir sobre con ellos.

Los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) son la generación más nueva de antidepresivos y alteran el nivel de serotonina en el cerebro. A este grupo pertenece el Prozac, uno de los antidepresivos que más se ha popularizado para el tratamiento de la depresión.

Finalmente tenemos los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN) que actúan elevando el nivel de serotonina y norepinefrina en el cerebro.