Tratamiento lumínico para mejorar la depresión estacional
Con la llegada del otoño los días se van acortando, lo que supone una reducción de las horas de sol de modo progresivo hasta la llegada otra vez de la primavera. Esta menor cantidad de luz solar de la que disfrutamos cada día hace que alrededor de un 3% de la población sufra la denominada depresión otoñal o trastorno afectivo estacional, debida a una menor exposición de la luz del sol.

Quienes sufren esta dolencia sienten un aumento de la tristeza, la angustia y la ansiedad especialmente cuando comienza a anochecer, acompañado de otros síntomas como apatía, cansancio, insomnio…etc. Una de las terapias que ha demostrado ser más efectiva a la hora de mejorar el estado de ánimo de estos pacientes es la denominada fototerapia o terapia lumínica.

Esta terapia comenzó a utilizarse en 1980 y, a su gran efectividad, hay que añadir el hecho de que no produce efectos secundarios. Consiste en exponer al paciente a la una luz intensa bajo una serie de condiciones específicas de tiempo y espectro. Esta luz es introducida en una especie de caja que el paciente puede poner en la mesilla o en un escritorio. La caja contiene unos aparatos que permiten la emisión de luz fluorescente en una pantalla de difusión, que además de ayudar a difundir la luz ayuda a bloquear los rayos ultravioleta, evitando que el paciente sufra los problemas que se pueden derivar de los mismos.

Para que sea más efectivo el tratamiento, la exposición a la luz debe iniciarse a principios del otoño, cuando aparezcan los primeros síntomas y utilizarse diariamente. La exposición a la luz debe durar entre media y una hora, y cada paciente debe encontrar el tiempo que sea adecuado a su estado. Se pueden realizar actividades como leer, escribir o incluso desayunar mientras reciben el tratamiento.