Tratar con personas agresivas
Todos los días nos encontramos con personas que, bien por su carácter o porque no saben cómo gestionar la ira y la frustración, se convierten en personas agresivas, que gritan, golpean la mesa y se dejan llevar por el enfado sin que sea posible establecer ningún diálogo con ellos. Entenderse con estas personas no siempre es fácil, y su comportamiento puede generarnos mucho estrés. Sin embargo, esto lo podremos evitar si seguimos una serie de pautas a la hora de relacionarnos con ellas cuando se muestren agresivas:

Normalmente la agresividad de las personas se desata cuando no actuamos según sus deseos. Si éste es el caso, es importante permanecer tranquilos y no ceder a sus exigencias mientras dura la tormenta, pero sin dejar de mantenernos firmes en nuestra posición. Si la otra persona grita, es importante que no gritemos nosotros también, sino que hablemos en un tono ligeramente inferior al que utilizamos normalmente mientras explicamos por qué no queremos responder a su petición.

Si la persona se muestra realmente agresiva, deberemos dejar que se calme un poco. Si cuando está llena de ira y realmente enfadada nos enfrentamos frontalmente con ella, lo más seguro es que su ira se incremente y cargue contra nosotros. Por ello es bueno dejarle hablar y desahogarse durante un periodo corto de tiempo. Comprobaremos que hay personas que durante esos minutos se calman por sí mismas, pero si no es así, cuando terminen de hablar, expresaremos nuestras razones o nuestra opción en tono calmado y, si lo vemos factible, ofreciéndole alternativas.

También debemos evitar la tentación de querer ganar la discusión y así demostrarle al otro que está equivocado, ya que lo único que lograremos será aumentar aún más su agresividad. Debemos concentrarnos en cómo resolver el problema y llegar a una solución en la que los dos salgamos beneficiados.