Tres causas de pesimismo
En la actualidad, existe una gran tendencia a poner en práctica la psicología del optimismo. Pero está claro que ningún sentimiento tiene sentido sin su contrario. ¿Cuáles son las causas del pesimismo? En primer lugar, alguien puede ser pesimista a partir de una experiencia negativa previa. Por ejemplo, aquellos que han sufrido un desamor muy importante, viven con miedo y se cierran a la posibilidad de volver a tener una pareja.

En este caso, se comete el error de hacer una deducción general a partir de una situación particular. Es decir, el pesimista se comporta como si por el hecho de haber fracasado una ocasión, estuviese condenado a vivir la misma historia de una forma repetida. Por tanto, a través de la mente, se debe romper esta cadena de ideas destructivas para abrir la puerta de la esperanza y de la buena suerte.

Por otra parte, el sentimiento de negatividad también puede brotar de haber tenido una vida muy dura. Por ejemplo, haber tenido una infancia con profundas carencias afectivas, marca mucho. Sin embargo, ningún ser humano está condenado a nivel emocional, es decir, siempre se puede avanzar. Puede ser adecuado acudir al psicólogo para superar traumas que se arrastran desde hace muchos años y han quedado enquistados en el corazón.

El pesimismo también puede darse a nivel social. Por ejemplo, en la actualidad, nos encontramos en una época de pesimismo en el plano laboral donde se respira un ambiente general de tristeza y de desencanto. De sueños que se rompen, familias que tienen dificultades para llegar a final de mes y empresas que cierran sus puertas. ¿Cómo se combate el pesimismo social? A través del trabajo individual de ver los casos que son una excepción a la norma, es decir, el caso de esos triunfadores que logran sus sueños.