Tres formas de esclavitud emocional
El ser humano es libre, sin embargo, una persona también puede ponerse muchas limitaciones a sí misma a partir de su forma de pensar. Existen creencias irracionales que son como una cadena a la libertad personal. Hoy en Psicoblog reflexionamos sobre cuáles son las tres formas de esclavitud emocional más habituales.

Ser esclavo del tiempo

Existen personas que no son dueñas de su tiempo y no disponen de él en base a sus deseos reales sino que viven sometidas a obligaciones que dejan poco espacio para la creatividad. Son personas que renuncian a muchas de las cosas que quieren hacer, utilizando la excusa de que no tienen tiempo. Sin embargo, conviene establecer un orden de prioridades sincero para llegar a todo y asumir que el tiempo no es una propiedad material que está en posesión de su dueño. El tiempo avanza, por tanto, vive.

Ser esclavo del trabajo

En tiempos de crisis económica, este tipo de esclavitud va en aumento. El miedo que tienen muchas personas a perder su trabajo puede llevar a la obsesión de vivir pendiente del plano laboral. Fruto de este tipo de esclavitud, surge el estrés y la ansiedad porque el trabajador se da cuenta de que no puede controlarlo todo. Pero además, otros aspectos de su vida personal como la familia o los amigos, también se resienten.

Tres formas de esclavitud emocional

La dependencia en pareja

También existen formas de esclavitud emocional tan fuertes como la dependencia en pareja, la idea de creer que dos personas que se quieren se fusionan en una. Existen personas que se ven encerradas en la cárcel del amor como consecuencia de los celos. Recuerda que el amor es más real y más pleno conforme más libre eres tú.