Tres frenos de la felicidad
La felicidad es un anhelo del corazón complejo de alcanzar en la práctica porque existen límites que pueden impedirnos avanzar en este camino hacia la plenitud vital. ¿Cuáles son los frenos más frecuentes de la felicidad?

No saber dónde está

La felicidad no se rige por un mapa que indica la posición exacta de este objetivo sino que uno mismo, debe de esforzarse por construirla. Las personas pueden sentirse desorientadas al no saber qué quieren exactamente.

En esencia, la vida es un proceso de búsqueda y existen personas que tardan más tiempo que otras en encontrar las respuestas a las preguntas sobre la vocación existencial vinculadas con la realización personal. La duda es muy real en este contexto.

Las circunstancias

Uno de los frenos más importantes de la felicidad personal atiende al entorno. Es decir, las circunstancias que tocan vivir a una persona pueden ser muy complejas y difíciles en un contexto temporal. Aunque la felicidad depende más de uno mismo que del entorno, conviene ser realista para comprender que existen causas objetivas de sufrimiento, situaciones que duelen. Un proceso de duelo, la enfermedad, el desempleo de larga duración y los problemas familiares son un claro ejemplo de ello.

Tres frenos de la felicidad

La soledad

La soledad es causa de sufrimiento cuando se convierte en aislamiento social y en la percepción de ser indiferente para los demás. La soledad duele en cualquier momento de la vida pero todavía más en la adolescencia o en la vejez cuando la persona es más vulnerable desde el punto de vista afectivo.

La soledad produce tristeza porque causa el vacío interior de la incomunicación. Una persona que no tiene un amigo verdadero siente en su interior que no puede compartir sus alegrías y sus tristezas con otra persona. Esto puede producir el desánimo, la decepción y la tristeza.