Tres gestos de gratitud que debes hacer cada día
La verdadera gratitud, aquella que da frutos, parte de un entrenamiento que surge de dar las gracias de verdad cada día. ¿Qué ejercicios puedes convertir en hábitos que sean tus pequeños rituales de gratitud en el día a día?

Dar las gracias por un nuevo día

El momento de empezar la jornada, puede estar marcado por la pereza de tener por delante un montón de gestiones. Sin embargo, puedes cambiar el chip por completo si te centras en agradecer el milagro de tener un nuevo día.

Conecta con la belleza tascendente del universo, observa los paisajes, puedes divisar las vistas que observas desde tu ventana. Seguro que contectas con algún punto, que te permite evadirte de lo inmediato para conectar con un bien atemporal.

Dar las gracias a otra persona

A lo largo de un día ocurren muchas cosas a nuestro alrededor, tantas que en el sabor rutinario del propio vivir, a veces, pasan desapercibidas. Potencia el hábito de dar las gracias cada día a personas de tu entorno más cercano por un detalle en concreto que valores de verdad.

Pero también, anímate a dar las gracias a personas de tu entorno con las que puede que no tengas un vínculo personal, y sin embargo, hacen que tu vida sea más agradable. Por ejemplo, al hacer la compra en el supermercado, puedes despedirte dando las gracias a la persona que te atendió.

Tres gestos de gratitud que debes hacer cada día

Ejercicio de gratitud para despedir el día

Despide la jornada realizando un repaso mental de tres instantes que han sido especiales en tu rutina. Para fijar esos momentos en tu mente, es especialmente recomendable que escribas esos pensamientos en un diario para fijarlos de una forma más especial. Despedir el día dando las gracias, potencia el descanso adecuado y reparador porque el pensamiento positivo eleva los niveles de relajación.