Tres quejas recurrentes en las parejas
A pesar de que cada relación de pareja es única e irrepetible y las personas tenemos muchas diferencias, en la práctica, es curioso cómo es posible establecer patrones de conducta similares. La queja es una de las actitudes más recurrentes en una relación, cuando en realidad, produce todo el efecto contrario al que se pretende. A partir de la queja no vas a conseguir despertar de verdad el interés del otro, aunque te resulte más incómodo pedir ciertas cosas, si lo haces de una forma amable, tienes más probabilidades de que se ponga en tu lugar. La queja no motiva ni a la persona más motivada y enamorada.

No me hace caso

Existen personas que sienten que su pareja tiene falta de interés en ella. Por ejemplo, no presta atención a las conversaciones y olvida con frecuencia los detalles. Este tipo de gestos no refleja falta de amor. En muchos casos, es consecuencia de la vida moderna en donde las personas tienen muchas cosas en la cabeza, también en el plano laboral.

Aburrimiento

Existen etapas de aburrimiento en una relación de pareja en donde nada parece distinto. Se repiten planes de ocio, rutinas recurrentes, conversaciones… El aburrimiento mata la emoción e incluso, la ilusión por estar en pareja. Sin embargo, el lado positivo de esto es que el aburrimiento puede romperse con iniciativa.

Tres quejas recurrentes en las parejas

Falta de implicación

Existen personas que comparten su vida con alguien que no se implica de igual modo en detalles tan simples como la realización de las tareas de la casa. En el caso de los noviazgos que están en su fase inicial, es posible notar falta de implicación al vivir el momento y no pensar en el futuro.

Este tipo de situaciones se pueden solucionar hablando de una forma asertiva. Muchas personas se hacen muchas preguntas sobre su relación de pareja, sin embargo, no se animan a dar el paso de plantear esas cuestiones al otro.