Tres rasgos de una autoestima vulnerable
Tener una autoestima alta es un deseo frecuente a nivel personal. Sin embargo, este reto pasa en muchos casos por asumir el punto de partida actual marcado por una autoestima vulnerable que está caracterizada por algunos rasgos.

Dar mucho peso a la opinión externa

Las personas que tienen una autoestima vulnerable son aquellas que dan un valor excesivo a la opinión de otros en detrimento de lo que ellas piensan sobre un tema. La igualdad es fundamental en un diálogo.

Para comenzar a dar valor a tu propio criterio, puedes anímate a defender con naturalidad tus puntos de vista y tus argumentos sobre un tema concreto en las conversaciones con amigos. Incluso, puedes animarte a hacer una pregunta al ponente de una conferencia y aportar tu comentario personal.

Otro ejercicio práctico también es el de crear un blog personal para tener un espacio propio en el que hablar de los temas que te interesen.

Cambios de estado de ánimo

Las personas que tienen una autoestima vulnerable también pueden tener cambios de humor a lo largo del día porque su bienestar interior depende en exceso de los factores externos. De tal forma que ante el menor imprevisto tienden a reaccionar con dolor interno en forma de decepción y tristeza.

En este caso, para mejorar tu nivel de autoestima, puedes animarte a leer libros sobre coaching, participar en un taller de crecimiento personal, asistir a charlas sobre temas emocionales, leer blogs de psicología… Es importante ser constante y dedicar un espacio diario a mirar dentro de uno mismo.

Tres rasgos de una autoestima vulnerable

Se comparan con los demás

Las personas que tienen una autoestima vulnerable se comparan con los demás y lo hacen colocándose en inferioridad de condiciones. Con frecuencia, idealizan en exceso la posición del otro y no se miran con objetividad a sí mismos.

En ese caso, mírate a los ojos frente al espejo y empieza a descubrir tus talentos como ser humano.