Tres rasgos negativos de un perfeccionista
Existen personas que consideran el perfeccionismo como una virtud cuando en realidad, es uno de los mayores defectos en relación con la felicidad. ¿Qué rasgos negativos definen el modo de ser de un perfeccionista?

Eterno insatisfecho

Un perfeccionista es el eterno insatisfecho, nada le parece suficiente ni le llena de verdad. Por bien que le vaya la vida siempre tiene un pero que le amarga la existencia y que le roba la paz. Vive obsesionado con la idea de que las cosas podrían haber salido mejor porque siempre existe un más.

Esta actitud de ser el eterno insatisfecho también agota mucho al entorno más cercano que confunde el sentimiento interno del perfeccionismo con la falta modestia o con la actitud caprichosa de aquel que quiere tenerlo todo.

No celebra sus éxitos

Al no valorar de verdad sus éxitos tampoco los celebra de corazón. Resta valor a sus acciones al considerar que no tiene mérito haber llegado a determinado punto en el ámbito profesional. Las personas perfeccionistas se comparan con los demás y se fijan en modelos inalcanzables que en ocasiones, son imposibles de emular.

El perfeccionista no celebra como debe sus éxitos, sin embargo, se castiga mucho por los errores cometidos y por los fracasos que ha vivido en su carrera.

Tres rasgos negativos de un perfeccionista

Rechaza la crítica

Una persona perfeccionista se siente muy incómoda cuando escucha una crítica porque se toma ese comentario como algo personal y no como una valoración de algo externo a ella. Se siente herida al sentir que esa crítica está cuestionando su valor como persona.

En un primer momento, a nadie le resulta agradable la crítica. Sin embargo, conviene tomar esas palabras y dedicarles un tiempo de reflexión para poder sacar algo bueno de ellas. El gran error de un perfeccionista es creer que la perfección existe.