Tres verdades sobre las personas cotillas
Cada persona tiene su modo de ser pero está claro que ser cotilla es más un defecto que una virtud porque la falta de discreción interfiere de una forma negativa en las relaciones personales. Y porque además, se pude hacer mucho daño a una persona al expandir rumores falsos sobre ellas o al divulgar un tema importante de su intimidad.

Psicología de las personas cotillas

En primer lugar, conviene tener en cuenta que existen personas así en pueblos pequeños pero también, en grandes ciudades. Por tanto, el entorno no influye en la disposición que alguien tenga para estar pendiente de la vida de los demás.

Además, las personas cotillas, no se tienen en ese concepto a sí mismas. De ahí, que en más de una ocasión, puedan llegar a causar una imagen diferente en los demás.

Son personas que tienen un mundo interior muy pequeño y muy reducido, por ello, sus conversaciones giran alrededor de asuntos externos.

Tres verdades sobre las personas cotillas

Cómo actuar con una persona excesivamente curiosa

En primer lugar, sé observador. Si en tu presencia, alguien critica a otra persona de una forma despiadada, ten en cuenta que existen opciones de que esa persona tenga la misma falta de sensibilidad contigo cuando no estés delante.

Por otra parte, cuando alguien te incomode con sus preguntas, no respondas a algo que no crees conveniente y expresa claramente tu incomodidad. Si prefieres evitar la situación, puedes cortar la conversación despidiéndote porque tienes que hacer un recado o porque tienes un tema pendiente. Dependiendo del caso, merece la pena que te animes a expresar directamente a esa persona tu malestar porque tal vez, si son varias las personas que le dicen lo mismo, pueda plantearse que debe cambiar.

Recuerda que cuando alguien que tiene poca confianza contigo te hace una pregunta muy íntima sobre ti, en tu libertad está responder lo que creas conveniente.