Un concepto de amor real
A nivel psicológico, el amor hace sufrir mucho a una persona cuando no se tiene un concepto adecuado del mismo. Algo que no es tan sencillo como parece a simple vista. Por ejemplo, una persona mimada que lo ha tenido todo muy fácil desde su infancia, tiene dificultades para entender que en la pareja también se negocia, es decir, que se debe ceder por ambas partes, y que no siempre debes quedar a la espera de que el otro renuncie a sus deseos.

Por otra parte, también se comete el error de pensar que si el otro hace una cosa u otra te quiere más o menos. La realidad es que la libertad es inherente al amor por ello, aléjate de frases típicas del tipo: “Si me querría lo haría por mí” porque la realidad es que más allá de ser pareja, el otro, es una persona independiente con sus propios deseos, ilusiones y necesidades. Lejos de toda idea de amor romántico, la pareja no tiene nada que ver con ser dos en uno, al revés, una pareja está formada por dos personas que deben esforzarse mucho, trabajar en equipo y dar lo mejor de sí mismas para que una relación perdure en el tiempo.

Por otra parte, el amor también es rutina y monotonía pese a que desde hace mucho tiempo, siempre se ha considerado que estos términos son enemigos de una relación. La realidad es que no existe forma de escapar de la monotonía. Y si no, que se lo pregunten a una pareja que tiene muchos hijos. Ahí, prácticamente el tiempo se reduce a cero a la hora de poder pensar en planes originales y creativos, sencillamente, porque la educación de los niños es una labor muy absorbente.

Con la madurez, conviene tener un concepto del amor real que está muy alejado de las comedias de Hollywood y que se acerca más a la magia de saber que existe alguien de carne y hueso, con virtudes y defectos que te quiere.