Cómo tener una actitud constructiva
No siempre las relaciones personales pueden medirse a partir de una ley de espejo en la que aquello que ves en los demás, es parte de lo que tú muestras. Sin embargo, si queremos no quedarnos en la subjetividad de nosotros mismos y acercanos al realismo de asumir nuestra responsabilidad en las relaciones personales, también debemos tener en cuenta qué es lo que nosotros proyectamos en los demás. Si estás reprochando a una persona una actitud determinada, y esta situación de insatisfacción se repite de modo frecuente en tu interior, intenta analizar qué estás proyectando.

Especialmente, si ese reproche que le haces a esa persona, surge en más contextos personales de tu día a día. Si por ejemplo, sientes que distintos amigos se han distanciado de ti durante los últimos meses, intenta analizar qué has proyectado tú para que eso pueda ocurrir. Es decir, no es lo mismo que se produzca un distanciamiento puntual con un amigo concreto a que estos desencuentros sean más repetitivos. En muchas ocasiones ocurre, que no estamos bien con los demás porque no estamos bien con nosotros mismos.

Cómo tener una actitud constructiva

Cómo dar un giro positivo

Lo mejor es que no te quedes encerrado en el círculo de ideas repetitivas que vienen a tu mente y que si las pones por escrito, te darás cuenta de que son siempre las mismas o muy similares. Por tanto, no estés continuamente alimentando esas ideas que pueden llegar a convertirse en una losa y a no dejarte ver la riqueza de la realidad como consecuencia de ese efecto túnel que nos ciega cuando estamos estancados en la negatividad.

La mejor decisión para empezar a tener una actitud constructiva es ver las virtudes de los demás. Mirar más lo bueno que brilla en el otro en lugar de señalar con el dedo aquello que no te gusta. Es curioso cómo, no solemos medir con el mismo criterio las acciones propias que las ajenas. Solemos ser más condescendientes con nosotros mismos de lo que lo somos con los demás. Antes de juzgar a otra persona intenta tener la humildad de ponerte en su lugar, especialmente, si conoces sus circunstancias de vida.

Cómo tener una actitud constructiva

La vida se vive hacia adelante

La vida no se vive hacia atrás, sino hacia adelante. Si alimentas nostalgias estás perdiendo mucho tiempo de tu presente. Pero además, vives pegado a distorsiones de la realidad porque el recuerdo, por muy fiel que sea a la realidad de los hechos, comienza a difuminarse desde la perspectiva de la emoción y del paso del tiempo. Y de pronto, aportamos matices que no se dieron pero que son fruto de nuestra propia subjetividad interior.

¿Y cómo se vive hacia adelante? Buscando soluciones a aquellos conflictos que te bloquean o que te hacen sufrir. Porque en ocasiones perdemos mucho tiempo de nuestra vida centrados en un foco determinado para evitar asumir decisiones más importantes en nuestro presente, que estamos evitando por miedo o por cualquier factor personal.

En tu vida, intenta construir, no destruir. Y si te preguntas cuál es una buena forma de empezar a hacerlo es que empieces por tus palabras y tomes el diccionario como un medio de crear belleza en los demás y en ti. Por ejemplo, si estás reprochando algo a una persona, pregúntate también, si no tienes otros motivos de gratitud hacia ese alguien. Medios de comunicación escrita como el correo electrónico y el whatsapp son muy adecuados para poner atención en las palabras ya que nos permiten pensar con calma qué queremos decir y cómo.