Vacaciones en pareja
Aunque las vacaciones están hechas para relajarse, disfrutar del tiempo libre y recuperarnos del trabajo de todo un año, para muchas parejas esta época representa un desafío que se traduce en el incremento de divorcios que tiene lugar cada año a la vuelta de las vacaciones.

Cambiar la rutina habitual de cada miembro de la pareja por días en que se tiene todo el tiempo por delante para estar juntos hace mucho más complicada la convivencia de la pareja, la toma de decisiones, el cambio de roles con respecto a los que cada uno tiene con respecto del año, etc.

Este tiempo extra juntos nos hace descubrir en el otro cosas que no nos gustan o que nos ponen de los nervios . Además, es necesario tomar decisiones conjuntas sobre dónde pasar las vacaciones, qué hacer durante el tiempo de ocio, decidir las actividades de los niños si la pareja tiene hijos, lo cual, sobre todo si la pareja acostumbra a llevar vidas bastante independientes durante el resto del año puede hacer que ambos miembros de la pareja se agobien y lo paguen con el otro cónyuge.

Además, al tener más tiempo para estar juntos, es cuando las carencias y problemas de la pareja se hacen más palpables y salen a la luz asuntos que en otro momento quedan ocultos.

Para evitar esto debemos tener en cuenta que, cuando decidamos dónde ir o qué actividades realizar, tenemos que dar prioridad por igual a los intereses de ambos. Negociar estos aspectos de antemano, llegar a acuerdos y tener en cuenta las necesidades de la pareja además de las propias es una actitud que nos va a facilitar en gran medida la convivencia.

También es conveniente pactar de antemano cómo actuar ante una discusión o ante las posibles dificultades que puedan surgir a lo largo de las vacaciones.