Vales más que lo que tienes
Vivimos en un mundo absolutamente materialista, en el que, sin darnos cuenta acumulamos cientos y cientos de cosas que nos resultan imprescindibles, sin las cuáles no podríamos vivir: casas, coches, dispositivos móviles… y así hasta el infinito. Nuestra cultura considera hoy al que más tiene como el que más vale, y el valor tuyo como persona se mide por los metros cuadrados que tiene tu casa, los caballos que tiene tu coche o la versión de tu dispositivo móvil.

Esta valoración no la hacen tan sólo quienes están a nuestro alrededor, sino también nosotros hacia nosotros mismos. Está claro que el ser humano necesita tener cubiertas una serie de necesidades para ser feliz y para poder desarrollarse como persona, pero una vez hecho esto, realmente nada de lo que podamos tener nos hace más valiosos como personas, al igual que le hecho de no tenerlo no nos resta valor personal.

Somos mucho más que lo que tenemos, que los números de nuestra cuenta bancaria o que la cantidad de objetos que tenemos en casa. No somos lo que tenemos, sino mucho más. Nuestro valor no se mide en gigas, euros, sino en aquello que somos. Y muchas veces, intentando tener nos olvidamos de ser, de valer lo que realmente valemos.

No se trata de no tener, sino de no perder la perspectiva. De saber, en todo momento, que, independientemente de nuestra casa, coche o cuenta bancaria, tenemos un valor como personas que no se puede medir. Y muchas veces ni nosotros mismos somos conscientes de ese valor, porque no nos conocemos realmente a nosotros mismos.

El conocernos realmente nos permite valorarnos de forma objetiva, y, con ello, lograr una sana autoestima, que no hará depender nuestro valor como personas de elementos exteriores, sino de nosotros mismos.