Valora los pequeños detalles del día a día
La felicidad está en los pequeños detalles del día a día, en tener la capacidad de valorar y de disfrutar de las pequeñas cosas (que a la vez son grandes de la rutina diaria) como si las vieses por primera vez con la actitud de un niño que no puede evitar sorprenderse y sentir admiración por tanta belleza. De hecho, esta admiración es la base de la filosofía. Aprender a valorar lo de aquí y lo de ahora nos puede ayudar a vivir con menos frustración y con más esperanza. Esperar demasiado de una forma constante puede resultar agotador ya que vives a la expectativa de aquello que puede llegar. Por tanto, vives con ansiedad y lo que es peor, dicha ansiedad no te permite disfrutar de los logros que has alcanzando en el camino.

Existen bienes que siempre deberías valorar. Uno de ellos, es la salud, es decir, valora tu bienestar físico y emocional, cuídate a ti mismo. Apuesta por una alimentación saludable, haz deporte y evita hábitos nocivos. Por otra parte, siempre deberías de tener viva la ilusión de compartir tiempo con tus amigos, especialmente, con aquellos amigos que te importan de verdad. No cometas el error de considerar que tus mejores amigos son aquellos a los que conoces desde hace muchos años ya que el tiempo no es sinónimo de calidad de una relación. Es decir, también existen flechazos en la amistad.

El universo está cargado de belleza. Por ello, siéntete feliz por poder disfrutar de la belleza de un paisaje, sentir el aire que roza tus mejillas, observar la belleza de un atardecer, poder disfrutar de una calidad de vida notable… Piensa más en aquello que tienes y menos en aquello que te falta. Disfruta del aquí y del ahora y olvídate del ayer y del mañana.

La vida es como un manantial de esperanza cuando aprendes a valorar los pequeños detalles que son la base de la felicidad y te permiten vivir en plenitud. Los pequeños detalles son muchos. El hecho de que alguien te trate con cariño y te ofrezca una sonrisa es un regalo que no debes desperdiciar.