Valorar lo que tenemos, un ingrediente de la felicidad
Normalmente pensamos que la felicidad es un hecho futuro, que nos llegará cuando se cumplan todas nuestras expectativas: cuando tengamos una casa más grande, nos toque la lotería, tengamos el trabajo que soñamos o nos compremos ese coche de alta gama que tanto nos gusta… y un largo etcétera de cosas.

El problema es que si siempre ponemos la felicidad en cosas exteriores a nosotros, nuestro sentimiento de felicidad o de infelicidad dependerá totalmente de los vaivenes de la vida, y seremos como hojas a merced del viento, sintiéndonos bien o mal según sean las experiencias que nos llegan, sin tener nunca un punto medio.

Para evitar esto, debemos encontrar modos de poder sentirnos felices a pesar de los avatares a las que tengamos que hacer frente en la vida, y un modo de lograrlo, sin duda, es aprender a valorar lo que tenemos, centrándonos en ello en lugar de en lo negativo.

Para saber valorar lo que tenemos, nada mejor que sentarnos y hacer una lista de lo que nos rodea y nos hace felices: nuestra pareja, nuestros hijos, nuestra mascota, contemplar la puesta de sol, pasear por el campo, nuestros amigos… no importa que pueda ser pequeño o que sea algo que nos parezca ridículo. Cualquier cosa que nos haga sentir bien y que cuando la estemos haciendo o disfrutando nos proporcione una gran sensación de bienestar, debemos anotarla en la lista.

Coloca esa lista en un lugar donde la veas a menudo, en tu dormitorio, en la habitación donde trabajas, da igual. Siéntete afortunado y da las gracias por todo ello que te hace feliz. Mira la lista siempre que entres en el cuarto. De ese modo tendrás siempre presente las cosas que realmente valoras, lo que te ayudará a ser más optimista y, por ello, más feliz.