El veneno del desempleo de larga duración
El desempleo de larga duración puede ser lo más parecido a un veneno emocional que merma muchas de las capacidades que tiene la persona. A pesar de que asociamos nuestros momentos de máxima felicidad vinculados con el plano personal, en realidad, el trabajo da muchas satisfacciones.

Efectos del desempleo de larga duración

La persona que se queda sin trabajo pierde su punto de referencia, es decir, su vínculo de pertenencia a un entorno profesional determinado. De hecho, uno de los riesgos del paro de larga duración es el aislamiento. Del mismo modo, las personas que llevan mucho tiempo sin trabajo, tienen su autoestima baja porque la valía personal también está muy asociada con el desarrollo personal que aporta el trabajo.

El desempleo agota física y psicológicamente porque cuerpo y mente son uno. La persona termina cansada de no recibir noticias agradables a nivel profesional y de no tener un horario fijo y marcado en su rutina diaria.

Amigos que desaparecen

En el plano personal también existe otra realidad poco positiva y es que muchas de las personas que se consideraban amigas desaparecen. Las personas que sufren desempleo de larga duración tienen que seleccionar mucho sus planes por una cuestión de ahorro. En positivo, conviene destacar, que en etapas de desencanto se descubre a las verdaderas amistades que son las que están ahí de verdad. Los amigos verdaderos son los que quieren a la persona por su esencia y no por aquello que le rodea.

El veneno del desempleo de larga duración

Cómo salir del agujero

La dificultad surge precisamente del círculo vicioso que se genera a partir del paro de larga duración. Lo que de verdad necesita una persona que no tiene trabajo es encontrarlo, todo lo demás, se convierte en un parche. Para sobrellevar la situación, el desempleado tiene que centrar su energía en su objetivo y ver el futuro como un horizonte de esperanza.