Violencia intrafamiliar
Se define la violencia intrafamiliar como aquella que se produce dentro de una familia, es decir, aplicada por parte de uno de los miembros de la familia contra el otro. Normalmente se cree que esta violencia la ejerce quien es más fuerte desde el punto de vista físico o económico, pero no es éste el factor determinante. Normalmente la violencia dentro de la familia es ejercida contra una víctima que no puede defenderse por razones psicológicas.

Es por ello que las víctimas más comunes dentro de la familia sean las mujeres y los niños, aunque también puede ser ejercida contra los varones en caso de que sean más débiles psicológicamente.

La violencia intrafamiliar puede incluir tanto agresiones físicas como psicológicas:

– Agresiones físicas leves, que consisten en conductas como empujar a la víctima, romper objetos contra el suelo, golpear al otro con la palma de la mano o bloquear la puerta para impedir la salida de la habitación de la otra persona. Normalmente es el primer paso de este tipo de violencia y el que genera el miedo en la víctima.

– Agresiones físicas moderadas: Se producen cuando el agresor deja “marcas” mediante comportamientos como patadas, mordiscos, puñetazos o lanzando objetos sobre la víctima.

– Agresiones físicas severas: Fracturas, palizas, uso de objetos punzantes, etc.

– Agresiones verbales y psicológicas: Insultar a la pareja o a los niños, poner apodos, gritar, humillar. El siguiente paso es el maltrato emocional, en el que se amenaza con dañar a la persona o se la critica continuamente, controlar el dinero de la pareja o hijos, castigar a los hijos para manipular a la pareja, etc.

– También existe violencia intrafamiliar por omisión, cuando no se les prestan a los niños los cuidados necesarios en cuanto a su salud, educación, desarrollo emocional, nutrición y seguridad.