Virtudes que se vuelven defectos
Al inicio de una relación de pareja o amistad con la satisfacción que produce la novedad de tener frente a ti a una persona distinta que se suma a tu vida, todo parecen puntos positivos y virtudes en ese nuevo vínculo afectivo. Pero el tiempo, puede hacerte cambiar la perspectiva de una misma situación. Es curioso que existen rasgos de la otra persona que en un primer momento te atraen y en una segunda fase, se vuelven sus mayores defectos.

Un caso práctico

Conocer a una persona con muchas inquietudes y ocupaciones puede resultar fascinante. Te atrae la vida intelectual de ese alguien que parece tener un mundo lleno de posibilidades. En ese momento, la frase “no tengo tiempo” no te suena del todo mal.

Sin embargo, tienes que valorar que es muy posible que esa situación nunca cambie. Y con el paso de los meses y todavía más de los años, puede que no te guste demasiado formar parte de la vida de alguien que siempre te recuerda que hay algo más urgente o más prioritario que tú en su vida. En ese momento que tenga mil ocupaciones se vuelve su mayor defecto.

Virtudes que se vuelven defectos

Proyectar el presente en el futuro

Existen momentos en los que es positivo proyectar el presente en el futuro, mirar más allá para valorar de verdad si hay algo que para ti se puede convertir en un muro importante. Cada persona valora unas cualidades en los demás.

Para alguien que da mucho peso a la atención y al tiempo compartido, puede ser un gran obstáculo enamorarse de alguien tan centrado en su trabajo que nunca tiene tiempo para estar en calma en pareja.

En la medida en que te conoces muy bien a ti mismo, sabes mejor qué te conviene. Lo importante es conocer a alguien tal y como es y de una forma objetiva quererle también tal y como es. Esa es la única fórmula para que ciertas virtudes no se vuelvan defectos con el paso del tiempo. En el momento en que te veas a ti mismo queriendo cambiar a nivel interno a otra persona, entonces, déjalo estar. Esa persona no es para ti si quieres que termine siendo alguien diferente.