Vivir con entusiasmo
A la hora de emprender cualquier proyecto en nuestra vida, uno de los componentes esenciales y realmente necesarios para lograrlo es el entusiasmo, ya que va actuar como el motor que nos va a animar a seguir adelante y la energía que necesitaremos para superar los momentos en los que pensamos que no vale la pena seguir luchando. Tanto es así que en la antigüedad se creía que las personas entusiastas eran elegidas por los dioses, quien les proporcionaban la fuerza y la sabiduría para transformar la realidad que les rodeaba y lograr que los acontecimientos sucedieran.

Las personas entusiastas, además, logran contagiar el entusiasmo a los demás, haciendo que todos crean en la viabilidad del proyecto y encuentren dentro de sí la motivación para seguir adelante.

No se trata de un optimismo infundado, sino de personas que no se dejan vencer por los obstáculos, sino que creen firmemente que encontrarán soluciones a los problemas que les puedan surgir, por muy graves que sean.

Para lograr nosotros ser entusiastas, lo primero que debemos saber es que el entusiasmo no viene de fuera, sino que proviene de nosotros mismos, nosotros debemos ponerlo en marcha. Para ello es muy importante automotivarnos, embarcándonos en un proyecto que realmente nos atraiga y disfrutando mientras lo llevamos a cabo, independientemente de las circunstancias.

Debemos también huir de los pensamientos negativos que pueden frustrar nuestras expectativas y quitarnos la energía para llevarlas a cabo. Analízalos y rebátelos uno a uno, quedándote sólo con los pensamientos que te motivan a seguir adelante.

Aumenta la confianza en ti mismo. El entusiasmo proviene de la creencia en que somos capaces de lograr aquello que nos proponemos. Busca aquellos aspectos que pueden limitar tu confianza en ti mismo y trabájalos, reforzándolos, aceptando tus propias limitaciones y buscando ayuda cuando la necesites.