Vivir con pasión
La pasión es esa gran aliada emocional que te da fuerza positiva cuando sabes qué quieres, qué te importa, dónde te gustaría llegar, y dónde quieres estar. Sin embargo, en muchas ocasiones, la pasión es intermitente hasta el punto de desaparecer por completo, cuando una persona se acomoda en su rutina, se estanca y se conforme con lo que tiene sin aspirar a más. Aunque eso que tiene no le haga feliz de verdad. Hoy es un buen día para apasionarte con la vida, para hacer borrón y cuenta nueva porque tienes un futuro maravilloso por escribir como el autor de ese libro que hará historia para ti: tu existencia, tu vida es lo mejor que te ha podido pasar. Por ello, apasiónate de verdad, pon el corazón y la razón en tu presente, rescata tu niño interior que desde su inocencia se mueve por el mundo sin los prejuicios negativos de los adultos.

La pasión es tan poderosa, que incluso, rejuvenece el espíritu porque devuelve las ganas de vivir a todos aquellos que ya se habían dado por vencidos y habían renunciado a ser felices de verdad. No te conformes cuando puedes darle a la vida mucho más de ti y a su vez, puedes esperar mucho más de la propia vida. Nada es gratis, es decir, la pasión también implica esfuerzo, lucha, tenacidad, constancia.
Atrévete a hacer cosas nuevas, descubre nuevos caminos, no te acomodes en la seguridad de lo conocido. Aprende a valorar todas esas grandes maravillas del universo que no cuestan dinero: la belleza del firmamento, el cariño de aquellos que te rodean, el relax que aportan los espacios naturales, la risa compartida, los abrazos de los seres queridos…

Esos momentos en los que dices “merece la pena vivir” son los que de verdad te dan fuerza para seguir apasionándote con todo aquello que te rodea como si fuese la primera vez que lo intentas.