Vivir el presente, incluso en la adversidad
Vivir el presente, de verdad, al cien por cien, con todos los sentidos puestos en la realidad cotidiana, es un reto difícil pero posible. Sin embargo, es mucho más fácil vivir el momento presente cuando todo va bien, cuando las cosas funcionan y la realidad fluye. En cambio, lo que desea una persona en un momento de adversidad es que esa etapa termine cuanto antes. Sin embargo, la vida también es vida en el dolor, la amargura, la tristeza, la enfermedad… Por tanto, por mucho que genere rechazo esa situación, es importante vivir el presente.

De hecho, el presente es lo único a lo que podemos agarrarnos de verdad en ciertas etapas de la vida. Por ejemplo, ante la enfermedad terminal de un ser querido, es indispensable centrar la atención en el presente de la otra persona, en estar con ella todo el tiempo posible y disfrutar de su presencia lo que le quede de vida.

En realidad, aunque a veces, vivimos como si fuéramos eternos, sin pensar demasiado en la fugacidad de la vida y del tiempo, conviene recordar que en esencia, es una realidad que cada día es un regalo por el que merece la pena dar las gracias. ¿Cómo vivir el presente en la adversidad? En primer lugar, es importante recordar que incluso en una situación dramática, puede que haya algo bueno. Por ejemplo, existen familias que se unen más que nunca ante el sufrimiento de un familiar. Intenta disfrutar de las cosas buenas que te ofrece la vida. Puede que en un momento de tristeza seas consciente de cuánto te quiere tu entorno y de cuánto le gusta estar contigo.

Vive el día a día, no hagas planes para más allá de una semana, aprovecha este momento y no dejes para mañana cosas que puedes hacer hoy y que te hacen bien a ti.