Vivir el presente nos hace más felices
Si te paras a pensarlo, son pocos los momentos en los que realmente estás viviendo el momento presente. Cuando somos jóvenes, estamos focalizados en el futuro, en lo que haremos, lo que seremos, etc. A medida que cumplimos años, aunque el futuro nos sigue preocupando, también acuden a nuestra mente los recuerdos del pasado, tanto positivos como negativos. Pero aunque aprender del pasado y proyectar el futuro es esencial para nosotros, lo más importante y lo que nos hace sentirnos vivos realmente es vivir el presente.

Curiosamente, estamos tan habituados para no hacerlo que suele resultarnos muy difícil centrarnos en el momento presente, detener nuestra mente y prestar atención sólo a lo que está ocurriendo aquí y ahora. Es más, en un primer momento nos podemos sentir vacíos, o que no nos estamos preocupando suficientemente por nuestra vida, pero, a la larga, nos daremos cuenta de que sucede todo lo contrario.

Vivir centrados en el presente nos va a ayudar también a disminuir nuestro nivel de estrés. Gran parte de éste suele venir generado por nuestros temores relacionados con el futuro, con las obligaciones que tenemos que cumplir y con todas las tareas que debemos llevar a cabo, lo cual suele llevar aparejado un gran número de pensamientos negativos, que dan lugar al estrés, la ansiedad y el miedo.

Por otro lado, cuando nos centramos en el presente, evitamos que el dolor del pasado y el miedo al futuro nos guíen, y podemos establecer las estrategias necesarias para hacer frente a todos los desafíos que se nos presentan en nuestro día a día. De otro modo, nos dejaremos zarandear por los diferentes momentos que vivimos, sin tener conciencia de que somos nosotros quienes podemos cambiar nuestro presente y, con ello, nuestro futuro.