Vivir con un propósito
El propósito es el sentido que das a tu vida en cualquier circunstancia. Los propósitos cambian dependiendo de la etapa en la que te encuentras, de la edad y las circunstancias. Esto tiene su lado positivo porque siempre existen opciones de buscar nuevas razones por las que seguir viviendo cuando un deseo ya se ha agotado por sí mismo. Los deseos también tienen fecha de caducidad.

Razones para vivir

Todos tenemos que esforzarnos por buscar nuevas razones por las que vivir con ilusión para evitar estancarnos en la monotonía y para hacer cambios para mejorar nuestra situación.

Existen metas individuales y otras que pueden ser compartidas ya sea en pareja, con algún amigo o con la familia. Las personas tejen redes de relaciones. Un ejemplo de esta red emocional es el caso de una persona cuyo propósito vital es cuidar lo mejor posible de un familiar que está enfermo.

El verdadero reto reside en ser sincero con uno mismo para llenar una vida coherente con los verdaderos deseos del corazón y no desperdiciar el tiempo llevando una vida contraria a tu propia esencia. Los miedos pueden llegar a jugar malas pasadas pero hoy es un buen día para empezar desde cero y buscar nuevos caminos que recorrer.

Vivir con un propósito

Ser sincero con uno mismo

Es curiosos cómo en más de una ocasión, apostar por la felicidad da vértigo cuando se trata de dar un giro radical en la forma de vivir. De entrada, cualquier cambio asusta ya que tenemos la capacidad de acostumbrarnos a la mayoría de las situaciones. En ese caso, es óptimo que te fuerces para dejar tu área de confort y hacer un esfuerzo por evolucionar.

Existe esperanza siempre que existen razones por las que vivir. Dichas razones no surgen de la nada sino que eres tú quien las creas.